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Tecnología

El denunciante de Theranos advierte que el auge de la IA es una 'gran oportunidad para engañar'

El denunciante de Theranos, Tyler Shultz, advierte que el auge de la IA ofrece un terreno fértil para el engaño, ya que la diligencia debida en las startups de IA es notoriamente difícil.

Tyler Shultz, el ex empleado de Theranos cuya denuncia ayudó a destapar el fraude de la tecnología de análisis de sangre de la empresa, advierte que el actual auge de la inteligencia artificial presenta una oportunidad inmejorable para el engaño. En una entrevista con The San Francisco Standard, Shultz señaló que la dificultad de llevar a cabo la diligencia debida en las empresas de IA las hace vulnerables al hype y al fraude, repitiendo los errores que permitieron a Theranos recaudar miles de millones a pesar de su tecnología defectuosa.

Por qué es difícil evaluar la IA

Shultz, que fue una figura clave en descubrir que los dispositivos de Theranos daban resultados erróneos a pacientes reales, argumentó que los inversores se enfrentan a un desafío único al evaluar startups de IA. "Un gran peligro con la IA es que creo que es muy difícil hacer la diligencia debida", dijo a la publicación. "Es muy difícil distinguir entre algo realmente único y nuevo frente a, por ejemplo, un envoltorio de ChatGPT". Añadió: "Si quieres engañar a la gente, creo que esta es una gran oportunidad para ir a engañar a la gente".

La advertencia llega en un momento en que las empresas de IA con pocos o ningún ingreso están atrayendo valoraciones masivas. Shultz señaló que la era de las reuniones de "treinta minutos para un café" que llevaban a cheques de seis cifras debería haber terminado, pero la escala de la inversión solo ha crecido. Theranos, señaló, esencialmente levantó la mayor ronda ángel de la historia convenciendo a individuos adinerados de respaldar una tecnología que nunca funcionó.

Lecciones del escándalo de Theranos

Theranos, que llegó a alcanzar una valoración de unos 10.000 millones de dólares, utilizaba equipos de terceros para la mayoría de sus pruebas mientras afirmaba que sus propias máquinas funcionaban. Entre los inversores de la empresa se encontraban familias prominentes como los DeVos y los Walton, y evitaba el escrutinio citando secretos comerciales cuando se le pedían pruebas científicas. El abuelo de Shultz, el ex secretario de Estado de EE. UU. George Shultz, fue uno de los primeros inversores y miembro del consejo.

Cuando se destapó el fraude en 2015, se consideró una llamada de atención para que los inversores priorizaran la diligencia debida. Pero Shultz teme que esas lecciones se estén olvidando en la carrera por respaldar startups de IA. Subrayó que dar grandes sumas de dinero a los fundadores les otorga un "poder tremendo", y que los inversores deben reconocer los riesgos.

El segundo acto de Holmes y el documental

La advertencia coincide con el estreno de "You Can See Everything", un documental sobre las últimas semanas de Elizabeth Holmes antes de ingresar en prisión federal. La película, dirigida por Nathan Fielder y Lance Oppenheim, se ha convertido en uno de los documentales más taquilleros de todos los tiempos. Retrata a Holmes como alguien que provoca lástima más que como una manipuladora maestra, una representación que Shultz encuentra preocupante.

Shultz señaló que Holmes ya está trabajando en una nueva empresa, Haemanthus, una compañía de diagnóstico a veces llamada "Theranos 2.0", que supuestamente ha recaudado unos 20 millones de dólares. "Tengo una sensación de inquietud sobre lo que pueda venir después", dijo. "Sin duda se está preparando y comenzando su segundo acto, y no sé exactamente hacia dónde irá".

Qué significa esto para los inversores en IA

Los comentarios de Shultz ponen de relieve una preocupación creciente entre los observadores tecnológicos de que el auge de la IA está repitiendo el patrón de startups sobrevaloradas que no cumplen lo prometido. Aunque la IA tiene un potencial genuino, la opacidad de los modelos de aprendizaje automático y la facilidad de construir sobre herramientas existentes dificultan que los externos evalúen la verdadera innovación. Para los inversores, la lección de Theranos es clara: exijan pruebas, no solo promesas.

Mientras el sector de la IA sigue atrayendo financiación récord, la advertencia de Shultz sirve como recordatorio de que las mismas dinámicas que permitieron uno de los mayores fraudes de la historia de Silicon Valley podrían estar en juego de nuevo. La cuestión es si los inversores atenderán la advertencia o la repetirán.

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